El autoengaño: la trampa más peligrosa de la adicción 

El autoengaño: la trampa más peligrosa de la adicción 

La negación muchas veces trabaja como el abogado de mi adicción;  el abogado que se encarga de justificar una acción, negar la enfermedad y convencerme a mí y a todos de que no tengo un problema y que mis acciones no repercuten en otros; a convencerme de que no necesito ayuda ni mucho menos renunciar a mi método de gratificación instantánea.

Nos hacemos expertos creando historias y justificaciones que nos autoengañan llevándonos a vivir constantemente en desasosiego, dañando todo lo que nos rodea, familia, trabajo, amigos, pero sin darnos cuenta de que poco a poco estamos presagiando y arrastrando nuestras vidas y las de todos a mi alrededor a un espantoso final. Una de las justificaciones más comunes que los adictos utilizan es: “yo puedo parar de consumir cuando quiera” y entonces surge la pregunta: ¿si consumo y pago consecuencias de manera recurrente, ya que no puedo controlarlo, por qué continúo consumiendo?

Recuerdo una vez un paciente que llego a consulta bajo los efectos del alcohol; estaba perdida, desubicada, arropada por la ira y la frustración con la convicción de que ese día iba a ser su último trago.  Al día siguiente, y ya en estado de sobriedad que dialogamos sobre el tema, la convicción ya se había esfumado y la enfermedad hablaba por ella. Recuerdo ese día como ayer, sus palabras de no quiero ayuda, yo puedo sola, eso no me vuelve a pasar, si yo quiero parar solo tengo que parar, yo controlo el consumo.  Más adelante y junto con sus familiares hizo una fiel promesa que no volvía a consumir ni que iba a poner su vida o la de sus familiares en riesgo. Esa misma noche, ante el primer desacuerdo, la paciente consumió alcohol con la idea de que necesitaba algo para relajarse después de tantos días de caos.

Todas sus consecuencias y momentos dolorosos por el consumo se desvanecieron. Solo recordaba lo lindo o placentero del consumo. Aquí vemos una fiel historia de el famoso círculo vicioso. Un constante proceso de negación y autoengaño que solo lleva al dolor y la desesperación. 

La vida pasa sin darme cuenta de que vivo en una insanidad constante: repitiendo el mismo comportamiento y esperando un resultado diferente, pero sufriendo consecuencias catastróficas.

Cuando nuestra realidad duele, o pasamos por momentos incómodos,  nuestro cerebro automáticamente busca vías para no sentir y ahí es cuando entra la negación, siendo este el primer obstáculo para elegir una vida con propósito y para iniciar una vida en recuperación, admitiendo que tengo una enfermedad, reconociendo que algo no está bien y así iniciar un proceso libre de ataduras.

Siempre he dicho que cuando decido entrar en aceptación y mirar adentro es el mayor acto de valentía y coraje, pues ahí inicia mi camino de amor propio y compromiso conmigo.

La recuperación empieza cuando se rompe la negación y se crea consciencia de la enfermedad, lidiando con emociones y sentimientos de manera asertiva y modificando mi conducta; optando por un estilo de vida saludable e integrándose a los grupos de autoayuda.

La recuperación es algo que se debe trabajar todos los días.

La buena noticia es que no estás solo y en donde quiera que estés tendrás una comunidad dispuesta a ayudarte.

Por eso es importante tomar la decisión de cambiar tu vida por una vida con propósito, viviendo un día a la vez, utilizando las herramientas de un programa de recuperación y sobre todo pidiendo fortaleza a tu poder superior.

¡No estás solo!

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