En febrero de 2003 entré en recuperación del alcoholismo. Llegué rendida y dispuesta a hacer lo que me dijeran, porque quería estar bien. Finalmente, había entendido que el alcohol controlaba mi vida.
En ese momento tenía dos niñas pequeñas, de unos cinco y siete años, quienes me han visto crecer durante la mayor parte de sus vidas en recuperación: asistiendo a reuniones, trabajando pasos, dando servicio y tratando de ser cada día una mejor madre y una mejor persona.
Aunque sabía que la adicción tiene un componente genético, jamás pensé que una de mis hijas pudiera también, como yo, ser adicta. Años entrada en recuperación, empecé a ver que mi hija mayor estaba “dando tumbos”: muchos cambios de humor, inestabilidad académica y laboral.
Un día me dijo: “Mami, necesito ayuda” y me confesó que estaba consumiendo sustancias ilícitas. Le respondí: “Tranquila, vamos a hacer lo que tenemos que hacer”. Busqué orientación con terapeutas especialistas en adicción. Aceptó internarse en la Clínica Fénix y entró en recuperación.
Posteriormente, abandonó los grupos y volvió a consumir, esta vez alcohol. Y una cosa la llevó a la otra. Tiempo después, se fue a vivir fuera del país. Yo la escuchaba triste, inquieta, inestable. Luego me escribió un correo lleno de vergüenza, diciéndome que quería ser honesta y que había vuelto a consumir. Todo (de nuevo) hizo sentido. Le dije que agradecía que me contara; que ella sabía lo que tenía que hacer para estar bien; que buscara un grupo; y que yo la quería pasara lo que pasara.
Hoy mi hija tiene once meses limpia. Sigue yendo a grupos, tiene madrina y trabaja los pasos. Me dice que admira mi proceso de recuperación y que soy su ejemplo. Nada de esto habría sido posible si yo no estuviera en recuperación.
Cada día le doy gracias a mi Poder Superior por mi recuperación, por mi sobriedad, por tener ganas de ir a reuniones, de hablar con mi madrina y mis compañeras, de dar servicio y de levantarme sin resaca. Los grupos me han salvado. No estoy sola. Eso no lo quiero perder.
Por eso, yo sigo viniendo.