Empezar de nuevo

Empezar de nuevo

Cuando estuve interno, una terapeuta —quien hoy preside la Fundación Fénix— escuchó mi llanto sobre la idea de "empezar de nuevo". Con mucha calma me señaló que yo ya estaba haciendo lo que me tocaba y que, para mi sorpresa, el proceso ya había comenzado. Y fue fácil entender, quizás con el optimismo ciego de quien cumple sus primeros tres meses de sobriedad, pero hoy, años después, sostengo que mi intuición no se equivocaba: no lo estaba haciendo nada mal.

Para quienes padecen la enfermedad de la adicción, los procesos son casi imposibles de procesar. Empezamos con una mezcla de emociones que conjugan el terror paralizante del inicio con la emoción que genera la fantasía sobre los resultados grandiosos que obtendremos. En este 2026, la presión social por “ser mi mejor versión" nos hace querer “lograr” con la misma inmediatez con la que recibimos una notificación en el móvil.

Sin embargo, la vida se compone de cambios constantes. Todo siempre cambia, esto es inevitable. Cuando nos encontramos a mitad de un plan trazado hace días, meses o años, surge la pregunta inevitable: "¿Lo estoy haciendo bien? ¿Aún quiero esto?" Este es el punto de inflexión en el que la inercia intenta detenernos y la incertidumbre nos susurra que quizá no valga la pena terminar.

Hoy, empezar otra vez requiere desaprender la cultura de lo desechable. En recuperación, "terminar" no significa alcanzar una meta estática, sino completar con buena voluntad una serie de acciones que nos permiten llegar a ella. La persistencia no es simplemente el acto de seguir, sino el arte de honrar nuestro compromiso con la meta siendo flexibles contra las realidades imperantes.

El miedo al fracaso se enfrenta con vulnerabilidad. Mientras más auténtico soy, mejor me va. Es importante preguntar, estudiar, y recaudar recursos que nos lleven en el camino. Pero lo más importante es empezar, con miedo, sin tenerlo todo resuelto y sin pensarlo mucho.

Si perseveramos, terminamos. Abrir la puerta a un nuevo nivel de conciencia, que para mi gracia, solo me lleva al punto número 1: empezar otra vez. En este 2026, el primer paso para un adicto en recuperación es aceptar que somos seres en construcción permanente. No estamos "empezando de cero"; estamos empezando desde la experiencia, desde las cicatrices que ahora sirven como mapa para no volver a perdernos en los mismos viejos patrones. Al final, lo que cuenta es la dirección constante hacia la luz de nuestra propia verdad.

Back to blog